VI
Eres promesa encendida.
Calores
y
colores
se acarician y dialogan.
Las girándulas que nos prenden,
chispean en las zonas
erógenas,
acuden a una fiesta rojiblanca,
anaranjizan el amarillo
a fuerza de esta nuestra química corporal.
Nuestro lecho es azul.
Nuestro lecho es oscuro.
No tenemos más remedio
que dormirnos de color violeta.
Gritar
sobre la puesta en escena del olvido
de ese color que se llama la nostalgia y es el octavo matiz del arcoeros. (Después de todo, fuimos resultado de la luz y el agua.)
De Jorge Antonio García Pérez
En Homenaje a la Obra pictórica de Byron Gálvez.
Fragmento
XXXII
Nocturna invitación sobre lo anchísimo de la cama.
Días enteros de pintarte en la distancia.
La cama es tan grande y desierta como la ansiedad del sediento.
Te encuentro bailando en mis sueños enterrados.
Te inundo como el vapor inunda las aristas, te borroneo en los espejos.
Con mi dedo trazo tu nombre y en el fondo del azogue descubro la ansiedad ya casi acribillada.
Este espacio es en reconocimiento del Gran Byron, querido y entrañable amigo que vive en mi corazón. Tu recuerdo siempre seguirá presente como tus colores en tu obra...



